Milei y las Malvinas: patriotismo de emergencia, «oportunismo», «payasada», «demagogia»

Aram Aharonian

Referentes peronistas, de izquierda y radicales cuestionaron los anuncios presidenciales, señalaron contradicciones en la política exterior y reclamaron medidas concretas frente al avance británico en el Atlántico Sur. La prensa argentina habla de oportunismo presidencial, de demagogia, de payasada.

El reclamo de Javier Milei de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y los anuncios para impedir la explotación de recursos en las inmediaciones del archipiélago generaron fuertes críticas entre distintos sectores: dirigentes peronistas, de izquierda y de la Unión Cívica Radical cuestionaron el giro del gobierno ,libertario, y señalaron que varias de las medidas anunciadas ya contaban con antecedentes legales o administrativos y apuntaron -también- contra la política exterior de la actual gestión.

Mlei preocupado por el fracaso de sus declaraciones: Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, informó que su país no va a abandonar su histórica posición de neutralidad.

 En realidad, tras casi tres años de persecución contra todos los funcionarios de carrera que intentaban preservar las políticas de Estado sobre Malvinas, aún no hubo ningún cambio más allá del discurso de Milei. Sigue vigente la “Doctrina Plaza” – referencia hacia la embajadora de Argentina ante el RFeino Unido, Mariana Plaza, quien propuso dejar de lado la reivindicación del  archipiélago y cooperar con ellos en comercio y cultura- que prohíbe hablar de soberanía y los diplomáticos se ríen revelando las decisiones probritánicas, condecoraciones incluidas, tomadas hasta hace unos días.

Milei anunció que hará  ahora todo lo que no hizo en tres años respecto de Malvinas. Por eso es difícil tomarlo en serio. Pero por algo tuvo que hacerlo: es una foto de su debilidad actual, señala el analista Eduardo Aliverti.  Un poco más del 60% de los argentinos cree que el cambio en el discurso del presidente Javier Milei sobre la Cuestión Malvinas es una «conveniencia política». La cadena nacional  sobre las Islas Malvinas no le sirvió para revertir la imagen negativa que tiene en redes sociales, mientras su proyecto económico empieza a chocar cada vez más con sus propias consecuencias: endeudamiento familiar, salarios detonados. problemas de empleo, crisis industrial. Y -quizás- para tapar todo eso, aparece Malvinas, una de las pocas causas capaces de atravesar casi todas las identidades políticas argentinas.

Para Argentina, Malvinas es una cuestión de soberanía. Para Estados Unidos puede ser una carta diplomática que hoy puede utilizar para presionar a Londres y guardarla luego o cambiarla por otra, acorde a sus intereses: las potencias no tienen amigos, sino intereses permanentes. Milei está tratando de apropiarse de una causa que contradice toda su política: intentó derogar la Ley de Tierras para favorecer a grandes inversores extranjeros, estableció beneficios extraordinarios y estabilidad a grandes inversionistas, avanzó con la privatización de empresas públicas, y construyó una política exterior de alineamiento automático con Estados Unidos e Israel.  Milei no pasó del entreguismo a la soberanía. Intentó envolver una política de subordinación en una bandera argentina (y algunos opositores compraron el envoltorio).

44 años después ¿se repite la historia?

Como el general Galtieri luego de la marcha del 30 de marzo de 1982 convocada por las centrales obreras contra la dictadura militar, Milei se sube a una causa popular para intentar retomar una iniciativa política que le es esquiva en un gesto que denota más impotencia que poder hegemónico. Es una decisión que surge a partir de un conflicto coyuntural entre Donald Trump y el gobierno laborista del Reino Unido, por discrepancias en la OTAN y la falta de apoyo, según Trump, de los ingleses en el conflicto con Irán.

. (Foto: archivo)
El general Leopoldo Galtieri, responsable de la guerra de Malvinas en 1982

¿Milei imagina –como Galtieri hace 44 años– que Estados Unidos cambiará de alianza en defensa del reclamo argentino?. El Presidente argentino considera que su seguidismo perruno hacia Trump justificaría ese cambio mayor en la diplomacia norteamericana, así como Galtieri creyó candorosamente que a cambio del trabajo sucio realizado por el Ejército Argentino en Centroamérica –como contratista clandestino del Pentágono en la Operación Charly– recibiría el apoyo irrestricto del Presidente Ronald Reagan en el conflicto armado contra el Reino Unido. Puede fallar», señala Sebastián Fernández en El Cohete a la Luna.

El tiotomismo es un mal que busca que los que menos tienen acepten con fatalismo esa condición, como si fuera un destino celestial y no el resultado de decisiones de las élites. Paradójicamente, es un mal padecido también por esas mismas élites, que, al descreer de su propia grandeza como nación, condenan a los ciudadanos a ser el esclavo bueno de la potencia de turno, aún en declive.  Algunos analistas políticos  que aplaudieron la arenga presidencial al describir con entusiasmo un cambio de paradigma imaginario, parecen olvidar que el reemplazo de un colonizador por otro y la sumisión como política exterior no parecen ser camino seguro hacia la soberanía política.

Durante buena parte de su gobierno, Milei pareció decidido a mantener la cuestión Malvinas en un segundo plano frente a una prioridad mayor: reconstruir la relación estratégica con Estados Unidos y mejorar los vínculos con el Reino Unido. Intentó separar la reivindicación territorial de la relación bilateral: avanzar en cooperación económica y política con Londres mientras se preservaba formal y silenciosamente la posición argentina sobre la soberanía ¿para no entorpecer los negociados?

Hasta ahora, Washington ha mantenido una posición formalmente neutral sobre la soberanía: reconoce la administración británica de facto de las islas, pero no la soberanía del Reino Unido y sostiene que la controversia debe resolverse mediante negociaciones entre ambas partes. Un -poco probable- cambio en esa posición alteraría los términos diplomáticos de la disputa. Ya no se trata de una controversia bilateral entre Argentina y el Reino Unido. El archipiélago forma parte de un espacio estratégico más amplio, atravesado por rutas marítimas, infraestructura militar, recursos naturales, proyección antártica.

Cuestionamientos

Una representación de las fases 1 y 2 del proyecto Sea Lion.
Una representación de las fases 1 y 2 del proyecto Sea Lion de Navitas Petroleum.

Carlos Bianco, ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, sostuvo que el Presidente demoró la aplicación de herramientas que ya estaban disponibles: “267 días tardó el fan de Thatcher en cumplir la ley. Ahora lo hace de manera oportunista”, afirmó Bianco. Según explicó, ese período transcurrió desde que las petroleras Navitas y Rockhopper anunciaron, el 10 de diciembre de 2025, su decisión final de invertir en la explotación de Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte.

Bianco sostuvo que durante ese tiempo el proyecto “avanzó sin obstáculos” con una inversión prevista de US$1.800 millones,financiamiento cerrado, obras iniciadas en las islas y la preparación del buque destinado a la producción. También recordó que la Ley 26.659 prohíbe participar, financiar o prestar servicios para actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la plataforma continental argentina y permite inhabilitar a quienes la infrinjan. “En todo este tiempo, Milei no adoptó ninguna medida efectiva para afectar los intereses vinculados con este proyecto, ni frente al Reino Unido ni frente a Israel”, cuestionó.

Desde el Frente de Izquierda, Myriam Bregman cuestionó además el anuncio de la creación de un Consejo de Seguridad Nacional y el pedido de facultades especiales. “Es muy peligroso porque obviamente no será para perseguir a Netanyahu y los que mandaron a Navitas a Malvinas”, sostuvo. Su mensaje terminó con una consigna: “¡fuera ingleses de Malvinas, fuera yanquis de América Latina!”.

Germán Martínez, diputado de Unión por la Patria, indicó que “En 33 meses Milei no aportó nada significativo por la cuestión Malvinas; gobernó en contra de la soberanía nacional; e impidió todo tipo de consenso en el rumbo de la política exterior y la defensa nacional”. Y agregó: “¿Por qué Milei no hizo el mismísimo 10 de diciembre de 2023 (cuando asumió la presidencia) lo que ahora anunció? Tenía todos los elementos normativos disponibles y antecedentes concretos sobre todos los temas».  Sebastián Galmarini, diputado nacional, también apuntó contra el Presidente. “Del admirador de Thatcher… Milei nacionalista y utilizando las Islas Malvinas es un chiste de mal gusto que no resiste una conversación adulta”, escribió. 

El excanciller Jorge Taiana afirmó que las nuevas medidas llegaron después de una política que, según su interpretación, facilitó el avance británico. “Tras 3 años de persistente desmalvinización, Milei anuncia medidas que llegan tarde, después de haber flexibilizado normas y hecho concesiones que facilitaron el avance del Reino Unido sobre nuestros intereses”, señaló. Taiana sostuvo que el Presidente busca “galtierizar” su figura y calificó como “peligroso” utilizar la Causa Malvinas para crear un Consejo de Seguridad en el marco de la estrategia del “Escudo de las Américas”. También recordó que las actividades de exploración y explotación en Malvinas ya cuentan con sanciones previstas en las leyes 26.659 y 26.915.

     

Por su parte, Agustín Rossi, ex ministro de Defensa, señaló en su mensaje: “Bienvenido, Milei, a la Causa Malvinas”,  antes de enumerar sus cuestionamientos. Señaló que el Presidente decidió aplicar una ley sancionada en 2011 y enviar fondos para una Base Naval en Ushuaia cuya construcción comenzó en 2022. “Por primera vez Milei reconoce que los isleños son una población implantada”, destacó Rossi, aunque luego cuestionó que el mandatario hablara de soberanía y, al mismo tiempo, justificara sus acciones a partir de su alianza con Trump.

  “Milei es capaz de cualquier cosa con tal de capitalizar electoralmente el auge que tiene hoy la causa Malvinas en el pueblo gracias a la selección nacional. En unos días pasaron de libertarios admiradores de Thatcher y defensores de la autodeterminación de los kelpers, a manosear la causa Malvinas con la estrategia demagógica electoral más berreta de la historia. Mientras permiten el amarre de barcos petroleros británicos en el puerto de Ushuaia declaman soberanía con este discurso demagógico que no va a tener ningún efecto real”, agregó César Milani, ex jefe del Ejército.

Pablo Avelluto, exsecretario de Cultura en la presidencia del neoliberal Mauricio Macri, fue todavía más directo: “Prefiero a los jugadores de la selección con su bandera a este irresponsable haciendo uso de la demagogia nacionalista berreta”. Ricardo Alfonsín, hijo del expresidente Raúl Alfonsín, escribió: “Es increíble. Todo, absolutamente todo lo que dijo recién Milei, es lo que desde que asumió le reclamaba la oposición y él se negaba a hacer”.

Mientras, las acciones de Navitas y Rockhopper Exploration cayeron hasta 10%. Para petroleras, en tiempos de alza del precio del barril y demanda de títulos privados, es una catástrofe. Al punto que derivó en la necesidad para los dos socios del proyecto malvinense Sea Lion de dar explicaciones a los accionistas en todo el mundo, algo reservado para informes trimestrales. Lo que buscan desesperadamente es asegurar que pese a la embestida de Argentina contra sus proveedores, la operatoria offshore aun puede ser rentable. 

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)