Ataques a narcolanchas en el Caribe no frenan el flujo de cocaína, según informe de la DEA

Desde 2025, Estados Unidos ha lanzado una campaña de ataques a narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, en coordinación con la DEA y el Comando Sur. Según datos filtrados y recogidos por medios como The Washington Post y CNN, al menos 67 embarcaciones han sido destruidas y unas 221 personas han muerto en estas operaciones.

Una evaluación interna de la DEA advierte que los ataques no han reducido ni el suministro ni el precio de la cocaína en Estados Unidos. Al contrario, los cárteles han modificado sus rutas y tácticas, dejando de usar lanchas rápidas en aguas internacionales para optar por barcos más grandes y aeronaves que vuelan desde pistas clandestinas en la frontera entre Colombia y Venezuela, pasando por Guyana y Surinam.

Ejecuciones extrajudiciales

Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos han calificado varias de estas operaciones como posibles ejecuciones extrajudiciales, al documentar víctimas que no eran narcotraficantes sino pescadores o contrabandistas de combustible. Críticos señalan que los bombardeos se realizan sin procesos judiciales ni verificación suficiente sobre la naturaleza de las embarcaciones atacadas.

Paralelamente, distintos países caribeños han informado de decomisos de cocaína en lanchas interceptadas en coordinación con agencias estadounidenses, en el marco de operaciones como “Lanza del Sur”. Mientras tanto, funcionarios del Pentágono defienden la campaña como un esfuerzo para “interrumpir y desestabilizar” a los cárteles, pese a reconocer que aún no se puede medir su impacto real en el comercio ilícito.