Díaz-Canel: “Nuestra amada Cuba vive las horas más difíciles de este siglo” (+Video)

Wennys Díaz Ballaga – Granma

El Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, afirmó este jueves ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (anpp), que el país atraviesa momentos difíciles y convocó a impulsar transformaciones para preservar las conquistas de la Revolución.

«Nuestra amada Cuba vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla», expresó durante las conclusiones de la Sesión Extraordinaria del Parlamento.

Aseguró que la nación enfrenta una compleja situación económica marcada por el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como por las tensiones y desequilibrios que afectan al escenario internacional.

Díaz-Canel evocó el concepto de Revolución formulado por el Líder Histórico de la Revolución Cubana y señaló que, 26 años después, mantiene vigencia la idea de que «es tiempo de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado».

Según expresó, el momento actual exige adoptar decisiones y transformaciones profundas para responder a las dificultades que enfrenta el país, sin renunciar a los principios de justicia social y soberanía nacional que han caracterizado el proyecto revolucionario cubano.

«No podemos pensar y actuar como en tiempos normales porque no son tiempos normales. Tampoco podemos quedarnos haciendo lo mismo y de la misma manera», afirmó.

El Jefe de Estado señaló que no basta con resistir las medidas coercitivas y las acciones dirigidas a asfixiar económicamente a Cuba, sino que también resulta imprescindible enfrentar las consecuencias de las crisis internacionales, el deterioro de los mecanismos multilaterales y las distorsiones existentes en el sistema financiero global.

El mandatario denunció además el impacto de las medidas coercitivas contra Cuba y señaló que la realidad económica que enfrenta la nación responde a una persecución financiera que dificulta el acceso a combustible, medicamentos, alimentos, tecnologías y otros recursos esenciales para el desarrollo del país.

«La vida del pueblo se vuelve tan dura que el primer deber del Partido, del Gobierno Revolucionario y de este Parlamento nacido del pueblo, por el pueblo y para el pueblo es cambiar todo lo que haya que cambiar para salir adelante», subrayó.

Díaz-Canel subrayó que las transformaciones en estudio serán sometidas al análisis y aprobación de la Asamblea Nacional del Poder Popular, institución que definió como la representación legítima del pueblo cubano.

En sus palabras, reafirmó que cualquier proceso de actualización o reforma deberá desarrollarse con la participación popular y en correspondencia con los intereses de la nación.

El mandatario reconoció, además, el esfuerzo realizado por la población para enfrentar las complejas circunstancias económicas y reiteró la confianza en la capacidad del pueblo cubano para superar los desafíos actuales mediante la unidad, la creatividad y el compromiso con la defensa de la Revolución.

Sobre las transformaciones

Los análisis en comisiones y los debates, unidos a las aportadoras intervenciones que tuvieron lugar en el Comité Central y toda la discusión de las orientaciones ahí emitidas, en mi opinión, han sido suficientes para dejar claro el propósito de las medidas que ustedes han aprobado hoy en un proceso expedito no exento de análisis, afirmó.

En las dos reuniones se ha debatido con argumentos sólidos la necesidad de estas, pero también la importancia mayor de que se implementen y se designen responsables y plazos para su cumplimiento.

La carta del General del Ejército lo dejó dicho muy claramente, y cito: «que tanto o más importante que la aprobación del documento será la implementación adecuada y oportuna con prioridades bien definidas y la participación consciente del pueblo; eso exige actuar con los pies y los oídos pegados a la tierra, tomando muy en cuenta las opiniones de la población».

Una patria que quiere cambiar también tiene que aprender a escucharse mejor. Cuba está llena de inconformidades y críticas, la mayoría justas y honestas. Nos toca escucharlas con respeto y responderle como se le responde a un pueblo: con argumentos, con soluciones y, en cuanto sea posible, con hechos, reconoció.

Añadió que, sería ingenuo, por decir lo mínimo, no distinguir la crítica justa del improperio destinado a minar la unidad y el compromiso contra Cuba. Se vive una guerra económica y a la vez mediática y sicológica, financiada en el exterior, que pretende convertir el auténtico sentir del pueblo en un arma, con campañas de odio y descrédito contra el Gobierno cubano. Una cosa es criticar a Cuba para mejorarla, y una bien distinta es trabajar para destruirla por un puñado de dólares; eso se llama mercenarismo.

El Jefe de Estado resaltó que, para desarrollar programas sociales, la alimentación del pueblo cubano será tratada como un asunto de seguridad nacional, y tendremos que acabar con las tierras ociosas en Cuba. «Cada pedazo de tierra que hoy está cubierto de marabú cuando debería estar produciendo alimentos tendrá que tener una respuesta clara: o se pone a producir o se entrega a quien esté dispuesto a hacerlo».

En cuanto a la recuperación de la capacidad energética, hay medidas concretas para reducir la dependencia externa y acelerar soluciones descentralizadas, facilitando la entrada directa de empresas extranjeras que suministren paneles, baterías e inversores, con reducción de intermediarios que encarecen los costos.

Ya se eliminaron aranceles a la importación de tecnologías solares, y ahora avanzaremos en la eliminación de impuestos sobre su venta y servicios de instalación y mantenimiento. Además, daremos mecanismos de crédito para que estas soluciones lleguen progresivamente a los hogares, las mipymes, las escuelas, los consultorios médicos y los hogares de ancianos.

Para ordenar mejor el acceso al combustible, hemos autorizado la comercialización por gestión no estatal con márgenes de utilidad transparentes. «El objetivo no es retirar al Estado de un sector estratégico sino sumar capacidades, ordenar la distribución y mejorar el acceso». Y quiero decirlo con claridad: «cuando el país recupere mayores capacidades respetaremos las inversiones realizadas en los proyectos que hayan demostrado que trabajan para Cuba y para su pueblo».

El Presidente explicó que vamos a subsidiar a las personas, no a los productos, conservando cada peso para quien realmente lo necesita, con protección directa en su bolsillo. Modernizaremos el sistema bancario y financiero para que cobrar una pensión, recibir una remesa, pagar un servicio o pedir un crédito no sea una carrera de obstáculos. Daremos autonomía a la empresa estatal para que siga siendo el pilar fundamental de nuestra economía, con capacidad real para gestionar e innovar.

En cuanto a la inversión extranjera directa en el sector privado cubano, dijo, todo ciudadano cubano residente en el exterior interesado en invertir, donar o aportar tecnología contará con un marco claro y respetuoso. Repito lo que dije en el Pleno: «Al que quiera construir con Cuba sin pretender imponerle nada a Cuba, le decimos esta noche con el corazón en la mano: aquí tienes tu casa y aquí tienes la puerta abierta, porque a esta patria en esta hora no le sobra ningún cubano; nos hacen falta todos».

No podemos normalizar la emigración de jóvenes. «El futuro de Cuba depende de que seamos capaces de crear las oportunidades que hoy buscan los jóvenes fuera de su patria». Toda actividad lícita que aporte al país debe tener un espacio legal para desarrollarse.

Los debates de ayer y hoy, las exposiciones de los dirigentes y líderes locales, y todo lo que hemos visto y tocado con las manos en nuestro recorrido por el país, me acompañan con la más profunda convicción de que sí podremos remontar estos momentos difíciles, estas horas plagadas de amenazas y dificultades. «Todo lo que necesitamos es confianza en nosotros mismos, cooperación, alianzas, creatividad, sensibilidad, solidaridad y control, mucho control. Y todo eso es unidad», refirió Díaz-Canel.

Despojémonos de prejuicios y preconceptos. Innovemos, encadenemos, produzcamos y creemos. Es cierto que falta de todo, pero nos sobra talento, orgullo, valentía, audacia y cubanía. A esta fuerza invaluable del ser nacional apostó el Comandante en Jefe en años tan difíciles como estos, y hasta nosotros mismos nos sorprendemos hoy del lugar que ha llegado a ocupar a nivel global, en nombre de Cuba y de miles de cubanos dispersos por el mundo que se formaron en nuestras aulas, centros científicos y escuelas de arte y deporte.

Somos una nación que ha hecho de la necesidad una oportunidad, y que más de una vez convirtió reveses en victorias.

«Cuba no está condenada. Tenemos pueblo, talento y dignidad suficientes para salir adelante», afirmó.

Convocó a no limitarse a la resistencia, sino a la transformación activa. «A ese pueblo no lo convocamos solo a resistir, lo convocamos a crear, producir, transformar y prosperar», dijo.

El Jefe de Estado finalizó con un llamado a la unidad y la continuidad del proyecto social cubano: «Cuba cambia para levantarse, Cuba cambia para vivir mejor, Cuba cambia para seguir siendo libre».