Brasil, un pozo de escándalos
ERIC NEPOMUCENO| El pasado viernes, la policía federal brasileña llegó al imponente edificio de Petrobras, la estatal de petróleo, en el centro de Río de Janeiro. La recibió Graça Foster, presidente de la mayor empresa del país y que, en su momento, alcanzó a ser una de las diez mayores petroleras del mundo (hoy no está más entre las veinte). 