Unasur avanza en la nueva estructura financiera regional: unidad ante la crisis mundial

SEBASTIÁN PREMICI| El Consejo Suramericano de Economía y Finanzas de la Unasur comenzó a delinear el documento final que elevarán a los presidentes del bloque de cara a la próxima reunión que se realizará el 3 de diciembre en Caracas. El informe, que está en proceso de escritura, contempla avanzar en los posibles mecanismos financieros para sustituir al dólar como moneda de pago (experiencia que ya se realiza entre Argentina y Brasil, y entre los países del ALBA con el Sucre) y un plan de infraestructura conjunto como herramientas para afrontar los efectos de la crisis financiera internacional.

Página 12

Ya están en estudio 31 proyectos que demandarían una inversión de 16.000 millones de dólares. También forma parte del temario la coordinación en el uso de reservas y la puesta en funcionamiento del Banco del Sur, que podrá estar operativo una vez que el Parlamento uruguayo apruebe el documento constitutivo de la entidad. Todos estos temas fueron debatidos durante el segundo encuentro de este Consejo, que se realizó esta semana en Buenos Aires y finalizó ayer.

“América latina vive un renacimiento político, económico y cultural sin precedentes. Sudamérica se presenta hoy como un ejemplo al mundo”, sostuvo la colombiana María Emma Mejía, secretaria general de la Unasur, quien reemplazo en ese cargo al ex presidente Néstor Kirchner.

El 2º Consejo Suramericano de Economía y Finanzas de la Unasur se realizó en Buenos Aires y finalizó ayer luego de tres días de debate. Entre los participantes se destacaron el ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou; la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; el secretario especial de la Argentina ante el organismo, Rafael Follonier, y los ministros de Economía de Paraguay y de Ecuador, el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, y el ministro de Hacienda de ese país, Jorge Giordani y representantes de los otros países.

“Si logramos avanzar vamos a tener no sólo una respuesta adecuada a la coyuntura, sino un nuevo orden en nuestros países más allá del corto plazo”, sostuvo Boudou. La coordinación de políticas económicas entre los miembros de la Unasur forma parte de la estrategia regional para hacer frente a la crisis internacional –con epicentro ahora en Europa– y delinear instrumentos de acción conjuntos para evitar cualquier embate económico.

Esta es la segunda vez que el Consejo se reúne en Buenos Aires. Luego del primer encuentro, el canciller Maduro había dicho en un reportaje a Página/12, que la creación del Consejo era “un hecho histórico”. “Es una muy buena señal para enfrentar la crisis sistémica del capitalismo del Norte y construir fórmulas de desarrollo económicas para la región. En esta época bicentenaria, estamos hablando de una nueva independencia”, había expresado Maduro.

Todo lo que se estuvo debatiendo esta semana servirá de insumo para el próximo encuentro de presidentes de la Unasur, que se realizará en Venezuela el próximo 3 de diciembre. “Se ha resuelto elevar a los jefes y jefas de Estado y de Gobierno propuestas concretas con el fin de fomentar el comercio intrarregional que incorporan valor agregado y consecuentemente empleo y bienestar para nuestros compatriotas”, sostiene el documento difundido por los representantes de la Unasur.

Uno de los puntos donde se quiere avanzar tiene que ver con la creación de “uno o varios sistemas de pago y compensaciones eficientes, que disminuyan tiempos y costos en las transacciones entre los países miembro”. Un ejemplo de esto es el sistema que viene aplicando la Argentina con Brasil, cuyo convenio se había firmado en 2006, y logró ponerse en funcionamiento en 2008.

Otro de los temas relevantes tiene que ver con la posibilidad de coordinar el uso de reservas a nivel regional, como fondo anticíclico, que alcanzarían la suma de 600.000 millones de dólares. El objetivo es contar con una herramienta que pueda dar auxilio a los países miembro en caso de “especulaciones financieras” en torno de sus monedas. “Existen tres posturas diferentes sobre la propuesta para coordinar el manejo de las reservas. Por lo tanto, este tema se mantendrá en el consejo técnico”, sostuvo Boudou, quien agregó que “es importante mostrar que en la región hay consensos para afrontar una crisis que tendrá impacto global”.

El otro instrumento del cual se habló es el Banco del Sur. Esta entidad ya fue aprobada por los Parlamentos de Argentina, Bolivia, Venezuela y Brasil. Uruguay es el país que está en pleno debate del proyecto. Una vez que sea aprobado, la entidad regional contará con más del 60 por ciento de su capital constitutivo, por lo que podrá entrar en funciones. La iniciativa contempla la integración de un capital total de 20.000 millones de dólares.

El Banco del Sur

El tratado de creación del Banco del Sur fue aprobado el 2 de setiembre de 2009 por los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela, y necesitaba la aprobación de los parlamentos respectivos.

Para su puesta en práctica necesita la sanción de cinco países miembros y ya fue aprobado por los parlamentos de Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela, por lo que la sanción de la Cámara de Diputados pondrá en marcha la iniciativa, que ya fue sancionada por la Cámara de Senadores (con oposición de los partidos Colorado y Nacional).

A Uruguay le corresponde un aporte de 400 millones de dólares en total, aunque solo deberá aportar 40 millones en el inicio y continuar después integrando cuotas anuales.

Los legisladores del Frente Amplio recibieron la inquietud del Presidente de la República de aprobar el tratado antes de que ceda la presidencia pro témpore del Mercosur, a fin de año, y por lo menos tener un cronograma seguro de su aprobación, antes de participar en la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina y el Caribe de diciembre, en Caracas.

El Banco del Sur está también entre las prioridades de los ministros de Economía de Unasur, que se reúnen hoy en Buenos Aires para analizar la crisis internacional y ajustar medidas regionales para enfrentarla. Un fondo regional y el banco aparecen como alternativas complementarias.

La iniciativa del Banco del Sur, que fue bien acogida en sus inicios, ha contado con la resistencia de Brasil, que prefería que el banco tuviera una política más restrictiva para no competir con su propio Banco de Desarrollo.

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