Eleazar Díaz Rangel|

El imperio se vio obligado a dar un paso atrás. Después de las descaradas e insolentes declaraciones del presidente Trump con sus amenazas de intervención militar, tuvo el Vicepresidente Mike Pence, mientras estaba en Colombia, (seguramente revisando como iba la producción e exportación de drogas), que salir a rectificar, aunque igualmente con una grosera injerencia, está vez por la “vía pacífica”: acciones diplomáticas y cerco económico para aislar a Venezuela.

¿Que los hizo cambiar de opinión y de su política contra Venezuela? La reacción habida, primero en nuestro país, donde no solo hubo una inmediata y severa respuesta de Miraflores, de la Asamblea Nacional Constituyente, y naturalmente, de la Fuerza Armada, sino del pueblo movilizado, (“estamos todos los días en la calle para defender esta patria”. Se les escucho repetir) como volvió a demostrarlo ayer.

 

Pero otra reacción no prevista, totalmente inesperada, que sorprendió a los asesoras de Washington, fue la de algunos gobiernos latinoamericanos, que han estado a su lado y generalmente muy dependientes de sus intereses y políticas, como los de Colombia, México y Perú, que la Casa Blanca pensaban podían acompañarlos en una invasión a Venezuela expresaron su desacuerdo.

Por eso, sorprende tanto el silencio de la oposición, que no ha dicho.una sola palabra, ,sino de condena, al menos de desacuerdo. ¿Y así pretenden ganar las elecciones de gobernadores?

El rechazo a la política injerencista de Washington en Venezuela ha encontrado desacuerdos hasta en buena parte de los estadounidenses, entre estos, la opinión del más brillante e influyente de los intelectuales de ese país, como Noam Chomsky.

Es de confiar que también ahora será derrotada la política injerencista de Washington.

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