Javier Benítez-Sputnik|

Mientras la inversión global dirigida a paraísos fiscales creció un 45% durante los últimos ocho años, la de esta España –con rey y un presidente neoliberal como Mariano Rajoy- tiene un añadido especial: sólo durante el último año se cuadriplicó. Así, la desigualdad económica en el Estado español es equivalente a la que había en 1905: En España, trabajar y ser pobre, es casi una regla.

La ONG Oxfam presentó un informe titulado “El dinero que no ves. Paraísos fiscales y desigualdad”. En el caso particular de España, presenta números incontestables. Establece que antes de la crisis iniciada en 2007-2008, las familias aportaban el 74% y las empresas el 22% del total de impuestos recaudados. Unas cifras que contrastan con las de 2016, año en que las familias aportaron el 83% y las empresas el 12%.Resultado de imagen para paraisos fiscales y españa

Uno de los resultados más visibles en 2016 es que las empresas pagaron un 52% menos en impuestos que lo que pagaban previo a la crisis económica, o dicho de otra forma, 23.145 millones de euros menos. Uno de los planteamientos de la ONG, es que esa suma de dinero duplica la necesaria para pagar una renta mínima a todas las familias sin ingresos en España.

En este sentido, el economista José Luis Carretero Miramar, miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión, explica que “hay que tener en cuenta que el Gobierno del Partido Popular (de Mariano Rajoy) realizó una amnistía fiscal que permitió el afloramiento (de capitales millonarios) sin tener que pagar prácticamente impuestos, toda una serie de dineros que tenían esas grandes fortunas, incluso algunos dirigentes políticos fuera de España, y que esta amnistía fiscal fue posteriormente declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional”.

El analista incide en que esta situación muestra a las claras la política económica del Gobierno del Partido Popular, y que está encaminada a favorecer los intereses de las grandes élites y oligarquías.

Carretero Miramar observa que “en estos momentos no hay ningún tipo de proceso de parte del Gobierno de poner fin a este tipo de situación. Al fin y al cabo lo que estamos viendo es lo contrario, por toda una serie de dinámicas encaminadas a poner en una situación cada vez de mayor flexibilidad productiva a las clases populares”.

Estos números han dado pie a Oxfam para hacer un llamado a rebato: cree providencial una ley vinculante que  permita adoptar una definición sobre paraísos fiscales, y elaborar una lista en la que se establezca claramente cuáles son, además de reducir la evasión a la mitad en el plazo de cinco años. ¿Arrebato de fantasía?

“Está claro que la política económica española ha ido encaminada en los últimos años a generar esa gran desigualdad de renta. En estos momentos la desigualdad económica en el Estado español es equivalente a la que había en 1905. Es decir, es verdad que la producción es mucho mayor, que en ese sentido todo el mundo tiene un nivel de vida superior al de 1905, pero también es cierto que el porcentaje que acumula en estos momentos el 10% de la población (que es la más rica), se parece peligrosamente a esa situación de 1905 en la que España estaba en la pobreza y había una desigualdad tremenda”, apunta el experto.

Pero la gravedad de la situación española no queda allí. Y es que en los últimos años, trabajar y ser pobre, más que una excepción, se ha convertido en una regla. Y es que “han emergido toda una serie de fenómenos nuevos en la sociedad española, como puede ser el ‘working poors’, personas que tienen un trabajo, que tienen un sueldo, que tienen una jornada laboral a tiempo completo, pero al mismo tiempo no ganan lo suficiente para salir de la situación de pobreza o exclusión social”, indica Carretero Miramar.

Ya a nivel global la situación no es tan acusada como en España, pero igualmente la inversión mundial dirigida hacia paraísos fiscales se ha disparado al 45% durante los últimos ocho años. Así, el informe de Oxfam apunta a que el desvío de fondos por parte de las grandes empresas deja un socavón de 85.000 millones de euros en recursos. Un dinero con el que se podría dar asistencia médica básica para salvar seis millones de vidas al año, así como escolarizar a 124 millones de niños.

La compañía que más filiales tiene en paraísos fiscales, la mayoría de ellas instrumentales es Goldman Sachs ¿Y por qué este dato en particular es interesante? Porque este poderoso banco norteamericano, considerado como la cantera del equipo económico de la Donald Trump, cuenta con 905 subsidiarias en paraísos fiscales, la mayoría de ellas en las islas Caimán, pese a no tener ni una oficina en ese país. Es decir, mientras se intenta que los Gobiernos emprendan acciones para evitar este tipo de prácticas, vemos que en la principal economía del mundo, en las entrañas de su Gobierno, operan los adalides de estas prácticas.

“La explosión de los paraísos fiscales están trabajando con muy diversas funciones dentro de la propia economía capitalista”, explica Carretero Miramar.

“Por un lado están permitiendo lavar y poder utilizar toda una serie de dinero que proviene de actividades puramente ilegales, como pueda ser el tráfico de armas, de personas, el tráfico de drogas, que se pueden lavar, utilizando para ello todo una serie de sociedades interpuestas y de ingeniería financiera”.

“Al mismo tiempo, también existe la función de que en la corrupción sistémica que se ha dado en los países del centro, — incluida la propia España —, se pueda lavar el dinero obtenido por la vía de estas actividades ilícitas también en los paraísos fiscales. Y al mismo tiempo las grandes fortunas están buscando la manera de pagar los menos impuestos posibles, y por lo tanto están llevando su dinero a los paraísos fiscales para tratar de conseguir una impunidad fiscal”, concluye José Luis Carretero Miramar.

 

Lea el informe de Oxfam (noviembre de 2017): “El dinero que no ves. Paraísos fiscales y          desigualdad”

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