Eleazar Díaz Rangel|

Tarek William Saab tendrá que convertir al Ministerio Público en un ministerio de macro investigación, tales son los compromisos adquiridos con el país de profundizar en importantes averiguaciones cuyos resultados, necesariamente, nos permitirán conocer la verdad sobre la responsabilidad o complicidad de altos exfuncionarios en muchos de esos hechos.

Por ejemplo, en el caso de los 25 mil millones de dólares entregados a empresas de maletín, solo para citar un caso que la Fiscalía reconstruye, seguramente de los más difíciles y complejos, “lo que aquí quisieron desaparecer para favorecer las empresas de maletín” (Saab dixit) desde hace años se habla de las tales empresas de maletín y nunca, en tanto tiempo, se logró pillar a una ni a sus propietarios. Se supone que ha llegado la hora. Si queremos uno más reciente está el de las brutales comisiones que habrían recibido altos funcionarios por los contratos suscritos con Odebrecht, que ha estado repartiendo billetes por toda la región, y nadie puede pensar que Venezuela es la excepción.

Pero hay un hecho menor de mucho interés que igualmente la exfiscal, como en casi todos los casos, se cuidó de ocultar o engavetar. Me refiero al “caso de pedofilia en el Colegio Emil Friedman… ¿Por qué aquí se silenció ese caso?”, se preguntó Tarek en su larga entrevista con María Lilibeth Da Corte, y él mismo responde “¿para proteger a un colegio?.. Allí hubo cuatro niños violados por un profesor según la confesión de los niños que lo identificaron ¿por qué ha durado esto un año sin la culminación de un juicio? Se presume que allí hubo ocultamiento de pruebas en ese laboratorio criminalístico…”, lo que plantea otra investigación.

El viernes, el Fiscal hizo graves denuncias de hechos que está investigando en la industria petrolera, donde hubo una multimillonaria estafa al Estado. No sé si tendrá fiscales suficientes para tantos frentes abiertos.

Como si fuera poco el volumen de investigaciones en marcha y pendientes, voy a añadirle una más, como es el de la producción de azúcar, que me aseguran está acaparada por poderosas mafias que lo han encarecido tanto que el pueblo debe pagar hasta 20 mil bolos por un kilo. ¿Alguien recuerda cuando costaba menos de Bs 1.000?
La situación se ha hecho de extrema gravedad porque el central Ezequiel Zamora, en Sabaneta, el más moderno del país, hechura de Chávez si me permiten la expresión, está totalmente paralizado, ¡ni un solo kilo de azúcar están produciendo! ¿Dónde está la responsabilidad?

Ahora es el momento de preguntarse si los mil millones de dólares invertidos en la instalación de los centrales Río Cojedes, en Cojedes, por supuesto, y el Mata Oscura, en Anzoátegui, ¿están irremediablemente perdidos? ¿Y quiénes son los responsables?
Como ven, el Ministerio Público tiene un enorme compromiso, expectantes de recibir sus informes. Por la voluntad que se le observa, tenemos confianza en que Tarek no le quedará mal al país.

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