Ferias del Libro con aderezos

A la Feria del Libro de la Alcaldía de Caracas llegamos, casi inmediatamente después de nuestras participaciones y la celebración del movimiento general de la Filven de Carabobo, en los espacios del Centro de Valencia. Una avalancha de gente y los indicadores de que la población en general ansía actividades de este tipo, que contribuyan a disponen espacio y tiempo al contacto colectivo en movimiento, en función recreativa, donde la literatura y el lenguaje de las artes, el encuentro grato con los otros en términos de intercambio comunicativo real, nos acojan.

En Caracas fue igualmente gratificante el reencuentro con amigos vinculados a los oficios del libro, la ambientación con un concepto del diseño gráfico que incluía hermosas guacamayas coloreadas como ícono y pensamientos vinculantes de grandes escritores y artistas, desde Saint Exupery con El Principito, y Aquiles Nazoa en su poética.feria del libro de caracas

Un espacio, no sólo para los libros, sino para los emprendedores en distintas áreas. Música por doquier. Las tejedoras de ganchito trabajan a velocidad, tanto cubiertas para mantener la tetera caliente, como creando títeres de guante del mismo material; probamos galletas y pasteles, bebidas diversas.

Presentaciones de libros, foros que cubrían muchas agendas, el clima grato de la plaza del Venezolano, con sus fuentes, bancos antiguos, árboles, rodeada de casas como la mismísima del Padre de la Patria. La Sala Andrés Eloy Blanco de la alcaldía se llamó esos días: Aquiles Nazoa, y pensamos que ambos poetas se sentirían cómodos de la compañía.

La librería aledaña donde se homenajea al querido Orlando Araujo, tan visitada como la del Techo de la Ballena en cercanías. Nos gustó ver un stand de Casa de las Américas, otro de Clacso, otro de libros para canjear, y muchos más con variaciones.

El último día escuchamos de Manuel Vicente Patacaliente, Orlando Araujo con la creación de su personaje lleno de picardía y ternura, que la alcaldía sigue manteniendo como estandarte en el encuentro de libros y niños, que tanto merece defenderse.

Y nos alegra que “Las alas de la lectura” sirva de conector para que todo el mundo lector cuente su anécdota de cómo llegaron a ese encuentro singular con los libros.

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