Claudio della Croce|

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció este domingo la creación del petro, una moneda virtual respaldada por la riqueza petrolera y minera del país para enfrentar el bloqueo financiero de Estados Unidos impuesto en agosto, y la falta de mayor información crea dudas sobre la posibilidad de que se convierta en un perverso juego especulativo.

“Quiero anunciar que Venezuela va a implementar un nuevo sistema de criptomoneda a partir de las reservas petroleras. Vamos a crear el petro para avanzar en materia de soberanía monetaria, para hacer transacciones financieras, para vencer el bloqueo”, anunció.

La primera pregunta es si se trata de una posibilidad de monetizar las enormes reservas geoestratégicas sin comprometerlas, descontando que se han evaluado de antemano las bases jurídicas internacionales para el “respaldo” de una moneda virtual nacional y el hecho que China, el gran aliado económico del país, prohíbe y sanciona la comercialización con moneda virtual a sus ciudadanos y/o empresas.Imagen relacionada

No todo es positivo en el caso de las monedas virtuales, su funcionamiento descentralizado puede originar grandes alteraciones del mercado, como ha ocurrido varias veces con el Bitcoin, a lo que se debe sumar que el mercado virtual se presta para que se laven de manera simple grandes cantidades de dinero proveniente de actividades ilícitas, señala el economista Oscar Forero, quien alerta sobre eventuales distorsiones que podría generar en la economía venezolana el ingreso de divisas provenientes del petro, ya que su naturaleza es esencialmente especulativa.

Venezuela incursionará en el mercado de las monedas virtuales, ante la devaluación de 95.5 por ciento del bolívar (su moneda), y sus graves problemas de liquidez provocados por la crisis política y económica que atraviesa el país petrolero, aunado al bloqueo multinacional que le cerró el acceso a los mercados financieros internacionales, hecho que le impide mitigar su déficit fiscal, estimado en unos 12 mil millones de dólares para 2018.

Para el gobierno venezolano la moneda virtual es una herramienta que podrá romper con el bloqueo financiero que pretende llevar a cabo los Estados Unidos, la Unión Europea y la banca internacional que actúa como intermediaria para la cancelación de compromisos. Pero, de todas formas no soluciona el problema de la falta de estabilidad de la moneda, el bolívar. Las ventajas, dice, serían  que brinda una mayor confianza y respaldo de valor, aunque los analistas califican a este tipo de herramienta como altamente especulativa. Resultado de imagen para moneda virtual

Las sanciones internacionales impuestas desde el gobierno estadounidense de Donald Trump complicaron sus operaciones de comercio exterior y los planes de Maduro para renegociar la deuda externa soberana de Venezuela, de unos 130 mil millones de dólares. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la inflación en Venezuela superará 2.300 por ciento en 2018, lo cual no significa que será cierto.

De acuerdo a las cifras oficiales, las reservas probadas de petróleo de Venezuela son de 297.500 millones de barilles, las de oro son de 367,6 toneladas extraídas en bóvedas, las de diamantes alcanzan los 11.800 millones de quilates y las reservas probadas de gas superan los cuatro billones de pies cúbicos, lo que le otorgarían al petro un respaldo de más de 58 billones de dólares.

El petro estará vinculado a la riqueza gasífera y a las existencias de oro y diamantes, además del petróleo, del cual Venezuela posee las mayores reservas del mundo, indicó Maduro, para avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional para el desarrollo económico y social, en medio de la purga en la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) tras los escándalos de corrupción que llevaron a la cárcel a 75 personas, entre ellos un ex presidente de la firma estatal y a un ex ministro de Petróleo: Nelson Martínez y Eulogio Del Pino, respectivamente.

Maduro también anunció la creación del observatorio del blockchain, que es la plataforma más segura de software –aseguró- para comprar y vender monedas virtuales,  en momentos en que el país y PDVSA fueron declarados en default parcial por un grupo de acreedores y agencias calificadoras de riesgo por pagos atrasados de capital e intereses de bonos por 90 mil millones de dólares.

Precisiones necesarias

moneda virtualPara tomar este tipo de medidas, debe partirse del reconocimiento de que el bolivar ya casi  no cumple con las funciones básicas de la moneda de medida del valor y  medio de circulación. Menos aún en el otro propósito  imprescindible como reserva de valor para brindar un marco de previsibilidad y dinamismo a la vinculación, imprescindible entre el  ahorro  genuino no especulativo  y la inversión productiva.

Para el debate, es si en realidad lo que se busca es la sustitución del bolívar o del dólar, al que está atado no solo comercialmente sino, sobre todo, financieramente.

De todas formas, aun pudiendo ser plausible la búsqueda de una alternativa de una nueva unidad en la forma de una cripto moneda como el petro, el paso debería darse tomando en cuenta:

a ) estableciendo con claridad su respaldo y nivel de circulación sin poner en riesgo el patrimonio público

b) evitando que sea solo un perverso juego especulativo que se sume al que vino desarrollándose con la deuda pública y con la de Pdvsa  en mercados secundarios  por diferencias entre valor nominal y de negociación,

c) priorizando la defensa de las condiciones de vida de la mayor part de la población que recibe ingresos solo  en muy  devaluados bolívares,  accediendo parcialmente a productos y servicios  con precios regulados (algnos alimentos esenciales, – cuando no son desabastecidos por  falta de oferta, desorganización o  el agiotismo del mercado en negro , como los combustibles y  servicios públicos).

d) diferenciándolo del bitcoin y otras criptomonedas electrónicas hoy de moda  por su supercotización circunstancial  al ser un  juego  de “Castillo de naipes” más demostrativo de la persistencia de serios problemas  irresueltos del mercado financiero mundial, de recreación  reiteradas  burbujas ilusorias  en el capitalismo.Resultado de imagen para moneda virtual

e)Si el mercado financiero actual adolece  de transparencia, el mercado de las criptomonedas lo sufre mucho más. Tal vez vale  la pena tomar en cuenta la advertencia de Josehp Stiglitz, quien es categórico en señalar que las mismas son un refugio de transacciones ilegales que no pueden ser controladas por su ausencia absoluta de transparencia.

A esto se agrega una elevada dosis de ingenuidad y candidez: puede sonar atractivo afirmar que las criptomonedas pueden utilizarse para burlar el bloqueo financiero, pero -siendo cierta esa afrmación- esas son acciones que no se publican con letras de titular, dado que el mismo argumento puede ser tomado como una “confesión de parte” por Estados Unidos para sancionar e incrementar el bloqueo financiero.

f) Muchos economistas y banqueros no comprenden  que el dinero no crea valor sino solo una representación del trabajo y la producción

 Monedas virtuales

El tema de las monedas virtuales no es nuevo para Venezuela, considerado por especialistas como un paraíso para producir la principal moneda virtual, el bitcoin (11 mil 300 dólares por unidad aunque en en 2010 su valor era de 0,39 centavos) por los ínfimos costos de la energía. Según los analistas financieros internacionales, decenas de miles de personas realizan esta actividad en el país para protegerse de la inflación, pues pueden cambiar sus ganancias por dólares o

A finales de 2017 existen unas 700 criptomonedas o altcoins, la myor parte de ellas sin respaldo y con valor meramente especulativo. Los únicos gobiernos que oficialmente han decidido lanzar su propia moneda son Estonia y Japón (las demás monedas pertenecen a fundaciones o personas particulares), las que sí cuentan con regulación de los estados. Claro, y ahora Venezuela.

*Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Peligros e implicaciones de la alquimia monetaria

 Luis Salas Rodríguez|

bitcoinPara hacernos una idea de las implicaciones de poner en circulación una criptomoneda venezolana respaldada por las reservas de petróleo, oro, etc., empecemos por recordar la suerte del SUCRE.

El SUCRE fue una de las propuestas más avanzadas del presidente Chávez, puesta en práctica junto al presidente Rafael Correa en los años en que se hablaba de la necesidad de construir una nueva arquitectura financiera, que evitara nos ocurriera lo que hoy nos ocurre –porque nunca se avanzó en ella realmente- con los medios de pagos, la deuda y las calificadoras de riesgo. Fue un experimento en el buen sentido del término, que tuvo como propósito comenzar a desligar el comercio internacional de nuestros países de la llamada hegemonía del dólar, utilizando una moneda alternativa.

Pero en realidad, el SUCRE nunca fue ni llegó a ser exactamente una moneda ni mucho menos una divisa. Para hacer el cuento corto, era, en sentido estricto, una unidad de cuenta común virtual, que permitía hacer equivalencia entre mercancías comercializadas por países miembros del ALBA o adheridos al convenio SUCRE. Así las cosas, gracias al mismo, países como Venezuela, Ecuador, Nicaragua, etc., podían comercializar entre ellos sin recurrir a divisas (Euro o dólar), siendo que las transacciones se contabilizaban en SUCRE.

Se contabilizaban pero no se pagaban, pues el tema es que las equivalencias establecidas luego había que hacerlas efectivas (pagarlas), o bien con otras mercancías, o bien con divisas. Así por ejemplo, el atún que Venezuela le compraba a Ecuador, se contabilizaba inmediatamente en sucres. Pero pasado un tiempo, había que compensar (pagar) dichos sucres. Y como nuestro país entre poco y nada exportaba a Ecuador, dicha compensación no pudo hacerse recurriendo a otras mercancías –como pasa, por caso, en Petrocaribe, donde se intercambia petróleo por otros bienes o servicios- y tuvo que que hacerse finalmente en dólares.

A lo que vamos, es que los sucres en sí mismos no valían nada. Resultaban útiles al momento de hacer las equivalencias, pues eran una unidad de cuenta, pero quienes vendían bienes o servicios con ellos estaban pensando o bien en obtener divisas tradicionales, o bien otras mercancías que pudieran transar por dichas divisas en otras operaciones. Y en contraprestación, quienes compraban en sucres debían buscar posteriormente una forma de hacer efectivo el pago final, bien en divisas o bien con otros bienes o servicios transables.

Y eso es exactamente lo que pasa con los famosas criptomonedas. Veamos el siguiente gráfico que da cuenta de la evolución de la más famosa de las criptomonedas -el bitcoin- en este 2017:

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Para ceñirnos a lo que nos interesa, nótese que la gracia del bitcoin no es otra que su valor en dólares. De hecho, esto es la razón principal por la cual se ha hecho atractiva para tanta gente: quien usa bitcoins u otra criptomoneda, no está pensando exactamente en su valor intrínseco en cuanto criptomoneda, sino en su valor monetario en dólares.

Desde este punto de vista, podría decirse entonces que las criptomonedas están respaldadas en última instancia por dólares. Sin embargo, esto es una ficción, pues dicho “valor” del bitcoin es subjetivo o de mercado, o más específicamente, es un valor de expectativas y una pura promesa no tangible de pago. Por este motivo, el día que estalle la burbuja de las criptomonedas –que estallará tarde o temprano, como pasa con todas las burbujas- nadie podrá reclamar lo que invirtió en ellas.

Es decir, suponiendo que estallen al momento que damos este debate –diciembre de 2017- nadie podrá reclamar los 10 mil u once mil dólares que se supone “valen”, pues simplemente dicho “valor” se esfumará con el pánico provocado al cambiar las expectativas positivas a negativas, exactamente de la misma manera como ocurrió con los derivados financieros que condujeron a la crisis de las hipotecas durante 2007-2008.

Desde el punto de vista de la teoría monetaria, las criptomonedas son pues un nivel superlativo de lo que se llama dinero fiduciario (del latín fiduciarĭus “confianza” y fides “fe”) facilitado por las nuevas tecnologías digitales.

Como es sabido, el dinero fiduciario es lo opuesto al dinero mercancía, que o bien vale su propio peso en el metal en que está acuñado (en el caso de las monedas hechas directamente de metales preciosos, como oro y plata), o bien porque equivale a una cantidad determinada de dichos metales en reserva que respalda su circulación, tal y como ocurría antes de 1971 con el llamado Patrón Oro–Dólar,  eliminado por Richard Nixon y la Reserva Federal Norteamericana. Desde entonces, el dólar se convirtió en una moneda-divisa sin respaldo real, más allá de la convención que la sostiene, por lo que nadie puede reclamar nada del mismo más allá de dicha convención. Esta es la base de funcionamiento del sistema monetario neoliberal actual.

Así las cosas, tener una criptomoneda nacional –es decir, de carácter oficial- respaldada en minerales, sería equivalente a tener una moneda mercancía respaldada en el viejo patrón oro, en un mundo donde ningún país respalda materialmente sus monedas. Es exactamente lo mismo que pasa con la propuesta del Bolívar Oro que algunos promueven: de emitirse, generaría compromisos de pago (es decir: deuda), pues, en última instancia, quien la compre o use para comercializar, podrá reclamar el oro, la plata, el petróleo, gas, etc., que respalda su circulación. Sería exactamente lo mismo que emitir un bono: quien lo adquiere no lo hará pensando en el papel en que se imprime sino en el derecho que le da. Entonces, quien adquiera una criptomoneda venezolana respaldada por sus riquezas minerales, estará pensando en el derecho que le da a acceder a tales riquezas. Está de más decir que esto convertiría a dicha criptomoneda en un éxito de mercado, pero estamos hablando de un éxito que resultará lesivo de los intereses nacionales. En condiciones normales, expone al país ante los fondos buitres especulativos que la buscarán buscando el oro, el petróleo y la plata que las respalda. Pero en las condiciones de guerra económica y financiera que nos encontramos los riesgos son infinitamente mayores.

Por lo demás, hay que estar conscientes que ese no es el único riesgo que comportan las criptomonedas. Ya son cada vez más quienes a nivel mundial alertan sobre sus implicaciones, entre ellos Putin y recientemente el Nobel de economía Joseph Stiglitz, quien incluso aboga por su eliminación. Este mismo año el gobierno chino prohibió su emisión, al tiempo que obligó a individuos y organizaciones que hayan recaudado fondos a través de ellas a devolverlo. La Comisión Nacional de Valores de Estados Unidos (SEC) advirtió en julio pasado que las criptomonedas deberían ser reguladas como cualquier otro valor, lo mismo que sostienen autoridades monetarias de otros países. El problema que se denuncia en estos casos, no es el del respaldo (que no existe), sino justamente que como no existe respaldo pero tampoco transparencia ni regulación pública (por eso justamente se llaman cripto-monedas, vocablo derivado del griego kryptos: “escondido”), son altamente sensibles para realizar estafas, al tiempo de convertirse en escondite para encubrir dineros provenientes de actividades ilícitas y evadir impuestos.

Por último, aunque no menos importante, las criptomonedas al generalizarse, hacen perder a las autoridades públicas control sobre las políticas monetarias, y por tanto, sobre sus políticas económicas. Por lo que por esta vía, de hecho, lo que está pasando es que el mundo está regresando a las épocas donde la emisión monetaria y por tanto el poder monetario, no corría por cuenta de los Estados sino de la banca privada. La utopía “anarquista” promovida por algunos de la emisión no centralizada lo que en el fondo esconde es esto.

Nada de lo anterior significa que se deba obviar el tema y actuar como si fuese una realidad que no existe. Las criptomonedas son una realidad y hay que lidiar con ellas, como hay que lidiar con la especulación cambiaria, bancaria, etc, tradicionales. Desde esta perspectiva, es saludable la conformación de un organismo que se encargue de estudiarlas y hacerles seguimiento. Pero lo primero que debe tener claro este organismo es de los riesgos que comporta su alquimia monetaria.

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