Cambios de fecha

Eleazar Díaz Rangel|

Mañana lunes se reúnen en Santo Domingo nuevamente las delegaciones del Gobierno y de la oposición; insistirán en la búsqueda de acuerdo, con las necesarias concesiones de ambas partes. Han avanzado bastante, pero quedan importantes cuestiones pendientes. Una de ellas es el período hasta las elecciones presidenciales, y donde es más fácil el acuerdo. Como se sabe, la Asamblea Nacional Constituyente fijó hasta el 30 de abril para celebrar esas elecciones.

Las reacciones son conocidas. Hasta del exterior llegaron los desacuerdos, que incluyen advertencias de la Unión Europea y del Grupo de Lima, de no reconocer sus resultados. ¿Si la oposición propuso alargar ese período hasta el primer semestre: 30 de junio, y es bastante probable que tanto los cancilleres observadores como el presidente dominicano Danilo Medina, se muestren partidarios de su alargamiento, cabe preguntar si la posición del Gobierno es tan rígida, tan inflexible, que no pueda hacer ningún tipo de concesión en una cuestión más de carácter administrativo que político?

La política puede ser todo lo diabólica que podamos imaginar, pero siempre, aun en tiempos de guerra, tiene la suficiente flexibilidad para abrir las puertas al entendimiento. En Venezuela hemos dado demostraciones de esa flexibilidad, ¿y por qué no pensar en que el lunes será otro día para acordarse?

La generación olvidada

Desde hace años ni se menciona la Generación del 28, como se estuvo haciendo desde la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. Sucede que en 1928, en una Venezuela sojuzgada, del silencio, insurgió un grupo de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, casi todos nacidos en 1908, de manera que ese año cumplían 20. Eran días de Carnaval, pero la movilización de los jóvenes no tenía ninguna relación con las carnestolendas.

Orientados por Pío Tamayo, un estudiante con experiencia en las luchas estudiantiles del exterior, hubo un acto en el Panteón Nacional donde el bachiller Jóvito Villalba pronunció un discurso que lo hizo famoso como dirigente estudiantil, mientras el bachiller Rómulo Betancourt habló en el Teatro Municipal. La ciudad fue conmovida y la policía se activó; decenas fueron detenidos y eResultado de imagennviados a trabajos forzados en las carreteras. Otros encerrados en el Castillo Libertador, en Puerto Cabello, entre ellos Pío Tamayo y Villalba. Otros destacados fueron Miguel Otero Silva, Joaquín Gabaldón Márquez, Isaac Pardo.

A partir del año 36, rescatadas las libertades , se rescataron igualmente las escasas acciones antigomecistas de la época, incluida una manifestación de mujeres el 17 de diciembre de 1927. Y, naturalmente, el movimiento de la Generación del 28, que se estuvo celebrando durante varios años. Ahora, cuando se cumplen 90 años de su insurgencia, nadie la recuerda.

Pregunta

Una pregunta que uno no sabe por qué no tiene respuesta en Pdvsa, y es ¿por que hay tanta especulación con el precio del aceite para motores y es más fácil de conseguir en Colombia, siendo un lubricante hecho
en Venezuela?


Dimes y diretes

Maryclen Stelling|

El diálogo se posiciona como eje central y coto cerrado del discurso y la narrativa política, distanciándose de la norma suprema del convivir.

Mientras la población, en un contexto hiperinflacionario, se enfrenta a su rutina diaria, el sector político y el negociador andan en una de “dimes y diretes”, definido por la Real Academia Española como “contestaciones, debates, altercaciones, réplicas entre dos o más personas”. Así, el proceso de negociación se ha ido alejando de la cotidianidad ciudadana hasta convertirse en una suerte de entelequia que ocupa la atención fundamentalmente del discurso político, el experto y las narraciones periodísticas sobre el diálogo y sus avatares. Aquello que se dice y asumimos sobre la política, los actores, la institucionalidad, los procesos de decisión, la institucionalidad, la legalidad y la legitimidad de acciones, decisiones y la convivencia en tanto deber ser. Relatos que circulan en las diferentes prácticas comunicacionales, ajustados a las versiones del Gobierno y la oposición.

El diálogo no solo responde a la realidad política interna, sino a fuerzas externas que drásticamente cierran el cerco multidimensional en torno al país. Mientras desde el sector oposicionista discursos políticos y expertos piden intervención extranjera, desde el Gobierno se denuncian acciones que “atentan contra la soberanía y la integridad territorial del país”, evidenciando “un asecho de los poderes fácticos mundiales” y un linchamiento mediático”.

Destaca el discurso del Secretario de Estado norteamericano fijando públicamente las prioridades de la política de la administración Trump, en donde afirma “Queremos un cambio pacífico en Venezuela”, y “Continuaremos presionando al régimen (…)“corrupto y hostil” (…) “para regresar al proceso democrático”. Asoma además la posibilidad de que militares venezolanos decidan derrocar al presidente Maduro… En el ínterin, México se retira de las negociaciones, Chile suspende su participación y Tillerson anuncia una oportuna gira por México, Argentina, Perú y Colombia.

De nuevo reclamamos la urgencia del diálogo y resultados del proceso de negociación que beneficien realmente al país y la convivencia ciudadana. El diálogo debe dejar de ser un coto cerrado cupular, dependiente de fuerzas caudillistas, expresión de facciones que representan intereses político-electorales.

No perdamos la oportunidad de conducir a buen puerto la negociación y convertir el diálogo en un asunto de interés ciudadano.

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*