CELAC: toda la furia de los EE.UU. no será suficiente

NICMER EVANS | América Latina y el Caribe, hoy tiene extraordinarias fortalezas que permiten afirmar que el sueño bolivariano no ha tenido mejor oportunidad de concretarse, después del vano esfuerzo saboteado por los EUA: el Congreso Anfictiónico de Panamá.

Los países de la CELAC hoy en día sumados, pero aún no articulados, representan 6.3 billones de dólares en su Producto Interno Bruto (PIB), lo que la convertiría en la 3ra potencia mundial económica, la principal reserva petrolera (aproximadamente 338 mil millones de barriles de petróleo, siendo el mayor aporte el de las reservas venezolanas), la tercera productora de energía eléctrica y la principal economía productora de alimentos, siendo las 4 principales economías a lo interno de la CELAC: Brasil, México, Argentina y Venezuela (según el FMI).

El establecimiento de un esquema de integración política, social, cultural y económica de los 33 pueblos de América Latina y el Caribe, implica la fijación de mecanismos soberanos de autodeterminación en el uso de materias primas y recursos naturales, que incidiría directamente en la reversión del ejercicio de control y dominio de los EUA que ejerce aún en nuestros territorios, además de potenciar el desarrollo tecnológico por intercambio o absorción de experiencias, que haría de América Latina y el Caribe la principal cantera intelectual del mundo, sólo falta que nos pongamos de acuerdo; Caracas representa eso, y ese es el temor.

A esto debemos sumarle la reserva moral del pueblo latinoamericano, que ya habiendo pasado por las tropelías del Consenso de Washington, logró sobreponerse al punto que ha sido el único espacio en el mundo que ha resistido a la crisis económica mundial del capitalismo traducida hoy en día en el más fuerte activismo global anticapitalista y antiimperialista, encabezado por los denominados “indignados” del mundo, con presencia en más de 80 países, teniendo replicas en América Latina sólo en Chile y Colombia (dos de los pocos países aún bajo el control gubernamental de los EUA con claras prácticas neoliberales).

Es por ello que no es difícil advertir que la CELAC, como he dicho hace tres semanas, es y será un objetivo militar de los EUA, a través de estrategias tanto de la inteligencia militar como política. Obama no se puede dar el lujo, y menos aún tan cercano de las elecciones presidenciales, de ser señalado como el Presidente de los EUA que “dejó perder su patio trasero por el capricho de un socialismo trasnochado” (citando palabras de cualquier neoliberal trasnochado).

Sabemos que entre los 33 países que constituyen La CELAC son 5 los gobiernos que asisten con aprehensión al evento (Panamá, México, Chile, Colombia y Costa Rica). Aprehensión que ya empieza a advertirse con declaraciones como las del Canciller panameño Roberto Henriquez al señalar que: “Si en una etapa tan inicial comenzamos a ver temas polémicos o muy discrepantes, quizás nosotros mismos estemos matando a la criatura en la cuna”.

Sin duda alguna, el inicio de La CELAC debe basarse en la profundización de los elementos comunes; pero no debe ocultar las discrepancias, pretendiendo establecer la unidad bajo falsos consensos que niegan la verdadera democracia (como diría la politóloga belga Chantal Mouffe), y aún más cuando éstas diferencias están fijadas en la agenda de aquellos gobiernos que aún obedecen a los lineamientos de La Casa Blanca.

Lo único que no puede someterse a discusión en la CELAC es la necesidad de la unión latinoamericana; somos más útiles para los EUA divididos, como nos han mantenido por siglos, que unidos, como nos soñó el Libertador Simón Bolívar.

Las prioridades en la CELAC estarán basadas en la condición orgánica y funcional del organismo, para lograr entre otras cosas ser; tal como lo ha afirmado el Presidente Correa de Ecuador: “un foro para resolución de conflictos regionales que reemplace a la OEA”. Comprendiendo, así como lo expresó recientemente Abelardo Moreno (Viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba) que a partir del 2 y 3 de diciembre empieza a existir una Soberanía Latinoamericana: “La soberanía regional tiene que ser un concepto que todos aceptemos y tiene que entrañar la voluntad (…) de resolver nuestros problemas entre nosotros mismos. No nos lo va a resolver ni el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y mucho menos otras instancias”.

Fuente: http://evansnicmer.blogspot.com

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