BASEM TAJELDINE* | Ya la burguesía ha elegido al candidato que se debatirá contra el Presidente Chávez en las próximas elecciones presidenciales del 7 de octubre. Esta vez no se trata de un ignorante proveniente de las bandas cabilleras del partido político Acción Democrática (AD) convertido en político y nuevo rico gracias a sus habilidades de gusano-comisionero en el aparato del Estado burgués. 

Tampoco se trata de un copeyano más, miembro de la vieja guardia dinosauria de ese partido. Hoy la burguesía logra imponer a uno de su más genuino representante de clase. Henrique Capriles Radonsky es un rico de cuna, descendiente de una de las familias más adineradas del país, y de tradiciones nada democráticas. La burguesía se ha quitado la careta y prefiere jugar ella misma sin disfraz, escogido para ello a un genuino representante de su clase social. Ya no está para aceptar pendejada de los arribistas de AD y Copei.

Henrique Capriles Radonsky es tanto el candidato de la derecha “venezolana” apéndice del imperialismo estadounidense, como también del sionismo internacional. Su origen religioso y formación política judío-sionista[1] lo convierte en el centro preferido de todas las apuestas y en centro confiable del financiamiento no sólo de la burguesía local y la acaudalada comunidad israelita organizada en Venezuela, sino de los grandes lobbys sionistas mundiales. Esta situación de dominio de un extranjero no intimida ni hace sentir reemplazada a la burguesía criolla del país, aunque si en cierta medida a la vieja clase política que siempre ha dominado. La burguesía criolla venezolana construida y mantenida gracias al Estado, y acostumbrada a vivir bajo su paraguas, nunca se forjó una cultura nacionalista que le empujara a defender sus intereses propios de los capitales extranjeros. La formación de “burguesía criolla” en Venezuela fue siempre un experimento fracasado. Su condición de parásita y portuaria desde sus orígenes facilitó la apertura y entrega de país a intereses extranjero en varios momento de su historia republicana.

El dominio de los lobbys sionistas sobre los partidos de derecha en Estados Unidos y Europa se refleja de forma aun más patética en la Venezuela de hoy. Los históricos enfrentamientos que hasta hace un siglo se registraron entre los súbditos de la corona española y los masones, más tarde entre la iglesia católica dirigida por el Opus-dei, la oligarquía criolla cristiana y los sionistas-masones “venezolanos” hoy fueron enterrados en el penoso pasado de la Venezuela feudal y del advenimiento de la globalización capitalista. La II Guerra Mundial acabó con todas esas viejas rivalidades inter-burguesías en la vieja Europa, igual en Venezuela. La concentración y mundialización del capital ha terminado por limar todas aquellas viejas asperezas que antes enfrentaba a los “rivales”: capitales “nacionales” y foráneos. La fracasada burguesía criolla encuentra los capitales sionistas y estadounidenses a sus salvadores frente a la Revolución Bolivariana.

La elección de Henrique Capriles Radonsky como candidato presidencial de la derecha venezolana puede ser también interpretada como un experimento de la burguesía local y del imperialismo estadounidense que pretende la unidad política en torno al sionismo internacional de frente al desafío que representaría un periodo post-Chávez, donde la debacle de la vieja casta política cuarto-republicana no puede ofrecer serias respuestas. El control directo del Estado por parte de un genuino representante de su clase social de la burguesía, y no de un desclasado, imprimiría mayor confianza a los factores más extremistas.

En una Venezuela sin Chávez un gobierno de derecha necesariamente iniciaría un periodo cruento, admitido por muchos extremistas como necesario, para acabar con la izquierda formada en lo años de Revolución Bolivariana. En la medida que las políticas confiscatorias neoliberales sean aplicadas por Capriles Radonsky destruyendo todos los logro revolucionarios, la rebeldía popular se hará sentir y la derecha recurrirá a la violencia del Estado para aplastarla. Capriles Radonsky entraría en escena asegurando para su gobierno criminal el apoyo político y militar de Estados Unidos e Israel. Radonsky es un cuadro de la extrema derecha que ha venido siendo preparado para la violencia.

El extremismo militante de Capriles Radonsky

Henrique Capriles Radonsky se estrenó en la política venezolana como miembro activo de la secta ultraderechista denominada Tradición Familia y Propiedad (TFP), organización delictiva acusada de preparar un atentado contra la vida del Papa Juan Pablo II en su visita la país en los años 80. Más tarde forma parte del movimiento Primero Justicia (PJ) conformado por las juventudes del TFP y los jóvenes descontentos provenientes de los partidos político AD y Copei.

El extremismo de Henrique Capriles Radonsky se vio nuevamente manifiesto en los momentos del fatídico Golpe de Estado contra el gobierno del Presidente Chávez, los días 11, 12 y 13 de abril del año 2002. Su protagonismo en la detención arbitraria de Ramón Rodríguez Chacín, entonces ministro de Interior y Justicia, y en el asalto a la Embajada de la República de Cuba junto a un grupo de manifestantes de extrema derecha dirigida por terroristas confesos de origen cubano Salvador Romaní y Ricardo Koesling, con la participación también del ex comisario DISIP (servició de inteligencia del país) reconocido por su responsabilidad en la masacre de Yumare, Henry López Sisco, hacen de Capriles Radonsky el preferido de la reacción criminal.

Capriles Radonsky siempre ha contado con apoyo y financiamiento del exterior para sus movimientos políticos. La reconocida intelectual y abogada estadounidense, Eva Golinger y internacionalista francés Jean-Guy Allard, ambos residenciado en Venezuela, han escrito varios libros y artículos donde develan el financiamiento y asesoría recibida por PJ de instrumentos estadounidense de intervención como The United States Agency for International Development (USAID), la National Endowment for Democracy (NED) y del International Republican Institute (IRI). Según escribe Jean-Guy Allard en su último artículo titulado “Venezuela: el cabecilla derechista Capriles Radonsky candidato opositor frente a Chávez” [2], en el señala que:

“La USAID ya ha asegurado este año una “donación” de cinco millones de dólares a la derecha venezolana bajo el pretexto de “apoyar la democracia”. La medida anunciada en Miami por Mark Feierstein, el jefe del organimo estatal norteamericano por América Latina, viola la Ley de Defensa de la Soberanía Política y la Autodeterminación Nacional – que prohíbe desde finales de 2010 el financiamiento externo para partidos políticos venezolanos” en el mismo artículo, Allard señala más adelante que: “En archivos sobre Venezuela publicada por el Departamento de Estado y revelados por Wikileaks, el nombre de Capriles apareció vinculado a la operación realizada contra la Embajada cubana en Caracas y, sospechosamente, al asesinato del fiscal Danilo Anderson. Los documentos enseñaron una evidente complacencia de la embajada norteamericana en Caracas hacia el jefe del partido Primero Justicia de perfil fascista”.

La burguesía venezolana, el sionismo internacional y el imperio estadounidense hoy cierran filas frente a su real y más temido enemigo de clase: el proletariado organizado en torno a las banderas de los movimientos y partidos políticos de izquierda en Venezuela. La guerra ya está cantada. A la reacción se le presenta una nueva oportunidad para salir, a como dé lugar, del fenómeno Chávez, y con el contener el avance de la izquierda en toda la región. El formato criminal de intervenciones que hoy vienen siendo probando y adaptando en los países del Norte del África (Libia) y el Medio Oriente (Siria) nos alerta sobre las posibilidades de su reedición en el país aprovechando el contexto electoral para incidir contra la reelección del Presidente Chávez el próximo 7 de Octubre. Para la burguesía los fines justifican cualquier medio criminal. Ya no están para pendejada.

Venezuela, país depositario de grandes reservas de hidrocarburos, minerales (oro y diamantes), de grandes reservas acuíferas y de tierras aptas para el cultivo, es objeto apetecible de los capitales mundiales y de sus parásitos locales.

La Revolución Bolivariana debe estar reparada para la batalla que se nos viene.

*Integrante del Centro de Saberes Africanos

Notas: 

[1] La madre de Henrique Capriles Radonsky es Mónica Cristina Radonski Bochenek, proveniente de una familia judía ruso-polaca. Su padre, Henrique Capriles García, descendiente de una familia de judíos sefardíes de Curaçao. http://cor.to/capriles1

[2] Venezuela: el cabecilla derechista Capriles Radosnky candidato opositor frente a Chávez, Por. Jean-Guy Allard http://cor.to/capriles