Juan Guahán-Question Latinoamérica|

Entre los aplausos de la prensa adicta y la movilización amiga del 1° de abril, el gobierno argentino estaba viviendo una pequeña “primavera”. El fallo de la Suprema Corte otorgando el beneficio del 2×1 a un condenado por delitos de lesa humanidad volvió a colocar al gobierno a la defensiva. Hubo una gigantesca movilización, motorizada por los organismos de derechos humanos, de la cual el mayor beneficio político fue para el kirchnerismo.

La rápida reacción de los legisladores oficialistas logrando sancionar una “norma interpretativa” que llenara un “vacío legal”, según la Corte, logrando que el daño no fuera tan grande. Pero.., ¿qué había pasado? No se hará aquí una consideración pormenorizada de los aspectos legales porque ellos escapan al objetivo de estas reflexiones y tienen tantas aristas políticas que lo enmarañan demasiado.

Esto llega al extremo que Raúl Zaffaroni, uno de los adalides de los actuales y airados reclamos kirchneristas firmó –siendo miembro de la Suprema Corte- un fallo demasiado parecido al ahora impugnado. El enredo es tal que el propio Zaffaroni lo reconoció diciendo: “pude haberme equivocado”. Sin embargo aquel voto de Zaffaroni (Caso Rei: 10/12/2013) no provocó ninguna reacción popular. Si esto es así ¿cuál es la razón de la importante movilización en contra que motivó este fallo reciente?

Las causas de esta diferente reacción son variadas, entre ellas cabe destacar: La fundamental es que aquél fallo fue hecho en tiempos de un kirchnerismo que aparecía blindado a cualquier crítica respecto a los derechos humanos, esto llevó a que –desde diversos medios oficialistas- se exaltara, sin mayores consecuencias, la figura del Comandante del Ejército –general César Milani-, ahora preso por estar acusado de delitos de lesa humanidad.

A la inversa el macrismo ha dado varias pruebas que tiene voluntad se revertir muchas de las medidas vinculadas a las reivindicaciones por los derechos humanos respecto a lo ocurrido durante la dictadura.

Así vimos las políticas “negacionistas” (del genocidio) de funcionarios como Darío Lopérfido; declaraciones del propio Macri sobre esta materia; las reuniones con los familiares de los militares presos y condenados, las que suponen ciertos compromisos en buscar fórmulas para liberarlos. Eso coloca al macrismo –en este tema y en el imaginario colectivo- en las antípodas del kirchnerismo. Da la impresión que el macrismo ayudó a construir –aunque sea indirectamente- la idea de este fallo, tal como surge de la inmediata reacción favorable del Secretario de Derechos Humanos -Claudio Avruj- luego revertida por declaraciones de otros funcionarios.

Estos elementos colocan al fallo de la Corte en línea con la práctica política del macrismo y explican las reacciones producidas. Por otra parte, el hecho que el redactor del texto cuestionado haya sido Horacio Rossatti, un hombre de la Iglesia, hace pensar que es probable que también haya influido en este fallo la tendencia del Episcopado y su política de búsqueda de una “reconciliación”, tema que ahora es cuestionado por el propio Papa Francisco y negado por miembros locales de la jerarquía de la Iglesia.

Más allá de estas consideraciones, lo cierto es que estos sucesos todavía darán qué hablar y han constituido una dura derrota para el oficialismo. Todo ello está sucediendo en momentos que va tomando forma la campaña electoral.

 Crecen los pobres en la Capital Federal

La ciudad de Buenos Aires, origen, feudo y orgullo del macrismo, no le trajo buenas noticias a sus gobernantes, ahora proyectados a la administración del Estado nacional. Según los datos oficiales, para fines del 2016, la pobreza llegó -en esa ciudad- al 18,9% (578 mil personas), dentro de ese porcentaje el 5% son indigentes. Esa cifra es notoriamente inferior al promedio nacional pero superior a la registrada en los inicios de ese año 2016. Tengamos presente que estamos hablando de la ciudad más rica del país.

El gobierno acumula errores respecto de las Pymes 

El gobierno informa recurrentemente sobre diferentes beneficios que recibirían las pymes. Tiene razón el gobierno por mostrar esa preocupación. Más del 80% de las empresas legalmente constituidas (aproximadamente 600 mil) son pymes y dan empleo a más de 6 millones de trabajadores en blanco, se supone que otro número semejante, en negro, también trabaja en ese sector. Allí está el grueso de los trabajadores argentinos y su territorialidad abarca a toda la geografía nacional.

Pero más allá de un cúmulo de resoluciones, conceptualmente benefactoras, es el sector de las pymes el principal grupo empresarial afectado por las actuales políticas y desde diferentes costados del mismo vienen creciendo tanto los reclamos como los cierres de empresas. ¿Porqué? Muy sencillo. Entre las variadas cuestiones que ahorcan a este sector cabe destacar tres temas que son la clave de la actual situación. Ellas son: caída de consumo, crecimiento de las importaciones y elevadas tasas de interés bancario.

Resultado de imagen para pymeEl consumo, durante el año pasado, cayó –como promedio- un 6%. La combinación de los menores ingresos –achicados por una inflación superior a los aumentos salariales- y la mayor desocupación son la clave de este menor consumo.

El crecimiento de las importaciones, que viene de la mano de la ideología de apertura del gobierno y con la cual se pretende evitar –sin éxito- que se escapen los precios, es la otra gran causa de la crisis de las pymes. Las tasas de interés de los créditos bancarios hacen casi imposible que este sector puede acceder a los mismos para desarrollar su empresa.

Este conjunto de elementos trajo como consecuencia -en estos 16 meses- el cierre de unas 8.600 pymes, con la pérdida de más de 150 mil puestos de trabajo.

La inflación de abril es del 2,6%

El Instituto Nacional de Estad´sitica y Censos (INDEC), continuando con su reciente y buena costumbre, volvió a publicar los datos de la inflación. La inflación de abril fue del 2,6%, con lo que acumula en 12 meses 27,5% y solo en el primer cuatrimestre sumó un 8,5%, lo que hace inalcanzable el 17% anual prometido por el gobierno (estimación elevada ahora al 20%) pero distante del 19,4% de inflación del primer cuatrimestre del año pasado.

Central nuclear de Atucha: una historia que no terminó y otra que empieza

Dentro de pocos días Mauricio Macri y su colega chino firmarán los papeles para la construcción de dos nuevas centrales nucleares, Atucha III será una y la otra –nuestra quinta central- aún no tiene nombre ni ubicación definida. Mientras esto ocurre, Atucha II está paralizada. Estas situaciones merecen algunas observaciones.

En 1974 se aprobó la construcción (en las inmediaciones de Lima, Provincia de Buenos Aires, a 100 kilómetros de la Capital Federal) de Atucha II, nuestra tercera central nuclear. Durante la dictadura las obras fueron avanzando aunque –por falta de recursos- se hicieron más lentas durante el gobierno de Raúl Alfonsín y fueron suspendidas durante el menemismo en 1994. Las centrales nucleares sobrevivieron al proceso privatizador y las obras de Atucha II fueron reanudadas por el kirchnerismo en el 2006.

Progresivamente, durante el 2015 esta nueva central se fue poniendo en marcha, aportando alrededor de 700 Mw al interconectado nacional. A comienzos de este año hubo una parada técnica que este domingo debería culminar pero se ha anunciado su prórroga por otros 60 a 90 días. Se han verificado dobladuras de algunos tubos, que obligaron a esta postergación. Al no estar previstos en el presupuesto los fondos necesarios las reparaciones se están demorando.

Mientras se debate sobre el origen de estos defectos se están por firmar los contratos para la construcción de otras dos centrales nucleares. Ello se hará el próximo miércoles 17, en Beijing, durante la visita de Macri a China. El total del contrato es por 14 mil millones de dólares, de los cuales 12.500 será parte de un crédito chino. La cuarta central será Atucha III –que usará tecnología canadiense-  y la quinta –con tecnología china- aún no tiene un lugar definido aunque se supone que sería en la Patagonia.

El aporte de la energía nuclear al interconectado nacional que actualmente ronda el 6% llegaría al 10% cuando estas nuevas centrales estén funcionando.

 

 

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